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Mostrando entradas de abril, 2018

¿Has notado que tus ideas no fluyen?

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Esta página en un principio fue creada con una idea. Una sola idea que sucedió como un brote de tristeza. Recuerdo que, cuando pasó, me dije: "no puedo escribir sobre esto". Al principio la historia se tornó divertida; pero después oscura. MUY OSCURA. 
La historia era la de una niña (que no era niña) sino que tenía todo el aspecto de ser joven por sus características físicas. Le añadí personajes y una historia de vida absurda, como una psicópata que fumaba por los rincones y que se había criado en un hogar de ancianos. Escribí sobre ella como una forma de hacer catarsis. Dejé volar la imaginación hasta que comencé a trabajar. Alí abandoné la historia. Porque recuerden USTEDES una cosa, un trabajo corriente JAMÁS va a dejar que seas lo que tu alma te pide. Un trabajo te encasilla, te modifica la vida y te roba el talento. No dejes que eso suceda. Estás a tiempo de liberar tu ingenio, tu creatividad y sobretodo esa estrella que tienes dentro. Ahora vamos a transformar vidas des…

Agosto

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                                               Barcos abandonados en mares olvidados

navegan la noche guiados por la muerte.
Pero no existen barcos;
tampoco la muerte.
Solo agua.
Solo un sudor tropical
en siesta de agosto.
En páginas delibros.
Una gota de papila voraz
En cada hoja.

Días incontables,
días desteñidos de nostalgia,
días oscuros como la vida.




Mis luces fúnebres

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He llegado con las últimas horas del crepúsculo sabiendo que las cosas suceden por algo, y me asomo al fondo de éste precipicio de mi alma, que de agrietada tumba se lamenta. El piso rojiblanco, era la muestra más oscura de mi angustia. Yo me esforzaba por quedar atrapada, como un pájaro incandescente, en ésta jaula inmensaque engendra mi locura. Pero no todo rayaba lo absurdo: entré con la música de los muertos, entibiando la sangre, en el invierno morado de sus ojos. Sentí la llegada del frío austral, junto con las luces de los coches fúnebres, las máscaras del espanto y el pecado congelado de las manos. Me detuve ante el cadáver de la muerte, rompiendo los tules, hasta llegar al pozo en que se cuece el mundo. Mil voces se oyeron familiares. Las voces de mis adentros con sabor a pasado, y ese pasado, aún, más lejano… como la felicidad. Y vivíamos en una casa de muñecas, con un cementerio abandonado en el patio desierto y una máquina de hacer música. Soñaba con tener una libertad coci…