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Mostrando entradas de febrero, 2011

Alambres de púas sobre mi falda sedienta...

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Anoche, mientras cruzaba a media luz una calle poco céntrica, casi me aplasta un taxi por distraída. El muy idiota que manejaba el coche, baja el vidrio, me escupe verde en el rostro y lanza una monedas de poco valor sobre el asfalto._Tomá infeliz, para que te compres pañuelitos descartables. Me dice. Con una velocidad inusitada, acelera dejándome tapada en negro humo y humillada en la vía pública. Así, con los ojos inyectados en odio líquido, logro memorizar la numeración y regreso con pena, y sin gloria, al apartamento que cobija este cuerpo de las cuatro tempestades. Mientras fumo hierba, y, con poema es mano, recito en voz alta palabras que escupen mis labios… Se avecina la noche mordiendo

El ápice de las horas. Es un alud de muerte Que me derrumba el sueño. Se aproxima por la rambla De mi cama sola, Ocupada por mí, Absolutamente sola. Es un cenotafio destendido Orillándome la vida. Arcaica. Oscilante y frecuente noche. Estoy tan entusiasta, que derramo café y lunares al techo. Nada es tan …

Amor con sal

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      Hace más de diez días que me revuelvo como animal herido; porque de mí no sé nada. Me paso la noche en vela y el despojo me aguarda en el piso de abajo. Tengo antojo de hacer amigos vía chat, fono, carta postal, telégrafo o señales de humo…aunque más no sea. Estoy impaciente, no sé qué diablos hacer con la comida de la mañana. Supongo que la arrojaré a los perros hambrientos a escondidas de los indiscretos vecinos, que me miran como una extraterrestre desde el ostracismo. El pasado jueves me llegó una nota de intimación por una deuda sin pagar del apartamento, por eso, salí huyendo al alba, como una ladrona, con mis pocas hilachas hacia otra madriguera que me cobije del frío. Quiero saber que hacer a partir de hoy que lo he perdido todo…hasta la dignidad. Nadie sabe a ciencia cierta quién soy, de donde vengo ni a donde voy. Tan solo puedo decirles que me debato entre el ser y la nada por un poco de amor con sal o un puñado de arroz que alimente mi existencia con aliento de otra …